La relación TIC-política puede analizarse desde 3
dimensiones principales: el papel del estado, los cambios en la democracia y
los problemas éticos.
El estado juega un rol fundamental en la utilización de las
TIC. Como se mencionó anteriormente, alguien debe regular la información que se
maneja con tanta libertad hoy en día. Para que no se maneje información falsa,
información privada, información inadecuada (control parental), entre muchas
otras razones, el estado debe establecer medidas de control que permitan un
buen grado de información a los ciudadanos, libertad de expresión y logre
mantener un mínimo orden en la sociedad; asimismo, debe establecer límites que
garanticen los derechos y libertades de cada individuo sin afectar los derechos
y libertades de los demás. De no cumplirse este respeto por parte de los
ciudadanos, el estado debe aplicar las sanciones necesarias para evitar
agravios a las personas a través de las TIC, igual que como cualquier otro
agravio.
En algunas ocasiones la reflexión sobre las nuevas
tecnologías se extiende hasta sus repercusiones sobre la organización de los
sistemas democráticos. Se analizará cómo la democracia electrónica, el aumento
de las posibilidades de participación en los asuntos públicos gracias a las TIC
y el uso de Internet pueden mejorar la conexión entre los representantes
políticos y sus ciudadanos.
En cuanto al tema democrático, el hecho de que la
información este a la disponibilidad de todos, le ha dado más poder a los
ciudadanos; pero, si bien este hecho ha llegado a ser de gran ayuda para
fortalecer la democracia, también ha dado poder a quien quiera utilizarla para
su beneficio, sea cual sea. Finalmente, los problemas éticos se presentan
cuando entran en conflicto los derechos de privacidad, contra acciones de
seguridad que deben ser tomadas cuando se ve comprometido el orden de las
cosas.
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